Blog de divulgación científica dedicado especialmente a la investigación y conservación de la fauna y ecosistemas ibéricos.
La ciencia y el conocimiento nos pertenece a todos. Lo que nos hace sabios no es la sabiduría, sino la capacidad de divulgarla.
Es evidente que el confinamiento de las personas provocado por el coronavirus ha servido para que la fauna reclame lo que siempre fue suyo y que poco a poco le arrebatamos.
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)
La naturaleza está más viva que nunca y no podemos disfrutarla... O sí?
Verderón (Chloris chloris)
Sin salir de casa podremos disfrutar de la observación de numerosas especies se animales, sobre todo de aves e insectos voladores. Todo esto dependerá, en gran medida, de la zona donde vivas y lógicamente, de la distribución de las distintas especies.
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Hemos podido y podemos seguir viendo dura te alguna semana, la migración de muchas aves. Con tan solo mirar hacia arriba podremos ver abejarucos, vencejos, milanos, etc.
Tarabilla común (Saxicola rubecula)
Pero además de ver aves que pasan casualmente por encima de nuestro territorio, también podemos hacer que ciertas aves nos visiten más a menudo, para poder contemplarlas.
Todo dependerá del lugar donde vivas y de las características arquitectónicas de tu vivienda, pero en general, bastaría con colocar alguna fuente o charca para que beban y se bañen y un recipiente con un poco de alpiste.
Emberiza cirlus (hembra)
Emberiza cirlus (macho)
También se pueden colocar cajas nidos, reciclando cualquier cosa que les pueda servir. Ellos se encargarán de decidir si es habitable o no.
Las últimas lluvias de 2019 en el Parque Natural del Estrecho fueron a finales de noviembre y estimularon el celo de los sapillos moteados, haciendo que copularan y pusieran huevos. Desde entonces, permanecían en los alrededores de las charcas esperando nuevas lluvias que les permitieran seguir con su labor reproductora, viendo cómo estas charcas se secaban, llevándose consigo la mayor parte de los renacuajos resultantes de las puestas de noviembre.
Las primeras lluvias de 2020 (las segundas de la temporada reproductora) se han hecho esperar hasta el último tercio del mes y han sido lo suficientemente abundantes como para volver a llenar las charcas que estaban a punto de perderse, salvando así la vida de las larvas supervivientes de las puestas anteriores. Numerosos machos cantan desde la orilla de las charcas, escondidos bajo piedras, dentro de tubos de drenaje y evacuación de aguas (para aumentar la resonancia de su canto), desde dentro del agua e incluso desde debajo del agua. Se escuchan cientos por todo el campo y se observan decenas, la mayoría cerca o dentro de la charca principal. Otros cantan en los pequeños charcos formados por las huellas del ganado doméstico del lugar y otros simplemente permanecen en sus refugios. Se observa una cópula de unos ocho machos con al menos una hembra. También se observa una puesta actual y renacuajos con 2 meses de edad, algunos en avanzado estado de desarrollo, observándose los miembros posteriores ya formados en algunos ejemplares.
Esperemos que las lluvias se mantengan durante más tiempo y doten a las charcas y arroyos de la cantidad de agua suficiente para que estos necesarios animales completen su ciclo vital, así como el resto de anfibios, tan necesitados en estos tiempos, de charcas que reúnan las condiciones óptimas para su reproducción.
Los tejones, como sabemos, defecan en letrinas comunitarias repartidas por todo su territorio y que son usadas por varios individuos del mismo clan. Estas letrinas consisten en pequeñas escarbaduras en el suelo donde depositan sus excrementos a lo largo del tiempo, acumulándose gran cantidad de estas deposiciones.
Las letrinas suelen ser relativamente grandes y separadas o como es el caso de estas fotos y vídeo, pequeñas y junto a otras, donde depositan 4 ó 5 excrementos.
Excremento en letrina
Excremento en letrina
Además se acompaña esta breve entrada de algunas fotos de huellas de tejones en sustrato propicio para este tipo de observaciones.
Fórmula dentaria: 3.1.4.2/3.1.4.2.Número de cromosomas (2n) = 43 (machos) y 44
(hembras).
Foto: Fran "Alimañas" Solano
El meloncillo, también llamado mangosta
europea, es una especie autóctona que debido a que es la única mangosta europea, ha servido para que los odiadores de la biodiversidad y la conservación le culpen de invasor para tener la excusa para darles muerte, hasta tal punto que en Portugal es especie cinegética y en España se autoriza su muerte incluso con métodos no selectivos y en cualquier caso no cuenta con la protección que merecen los carnívoros autóctonos ibéricos. Ha experimentado en los últimos años una notable
expansión, que, aunque insuficiente para la estabilización de sus poblaciones periféricas,
resulta muy esperanzadora. Es el carnívoro más diurno de nuestra fauna,
dejándose ver prácticamente a cualquier hora del día y tolerando la presencia
humana si se guardan las distancias, de lo contrario huirá tan rápido que
parecerá desaparecer en la espesura del matorral para no volverlo a ver.
Últimamente en nuestras carreteras han aumentado considerablemente los
atropellos de este vulnerable animal, frenando de forma dramática su expansión.
Es cierto que el aumento de atropellos se debe (a parte de la falta de pasos de
fauna y de limitación de velocidad en puntos negros) al aumento de ejemplares,
pero si estos jóvenes meloncillos mueren cuando van buscando nuevos lugares que
colonizar, el aumento de ejemplares finalmente no sirve para estabilizar las
poblaciones y garantizar la variabilidad genética en un futuro. Es el único
carnívoro cuya pupila es horizontal. Es habitual verlos en parejas o en
pequeños grupos.
La dieta del meloncillo corresponde a la de un
predador oportunista, es decir, preda sobre las presas más abundantes y
disponibles en cada momento. Come conejos, roedores, insectos caracoles, aves,
setas, frutos, anfibios, reptiles (de ahí su denominación
"herpestes"). Es muy carroñero y no duda en comer restos de jabalíes,
ciervos, caballos y prácticamente cualquier resto de origen animal. Siente
especial predilección por los reptiles y anfibios.
Aunque la mayoría de los partos tienen lugar
entre mayo y septiembre, se cree que el celo dura todo el año y por tanto los
partos pueden darse igualmente durante todo el año. La gestación dura entre 72
y 88 días y el número de crías varía entre 2 y 5. La madurez sexual se alcanza
al segundo año de vida, y son animales relativamente sociables,por lo que es
habitual que las crías continúen con su madre y hermanos durante bastante
tiempo.
Meloncillo matado por perros
Su hábitat son zonas de matorral denso donde
se desenvuelve con facilidad y sigilo. La zona de lentisco y labiérnago
abundantes son idóneas para establecer sus territorios. También siente cierta
predilección por zonas húmedas y ecosistemas semiacuáticos donde puede
encontrar un gran número de presas como anfibios o cangrejos. Es muy habitual
que los meloncillos compartan territorio con clanes familiares de tejones,
incluso que compartan la misma tejonera,ya que los meloncillos, aunque descansan en madrigueras, no las excavan,
sino que ocupanlas de otros animales. Sus predadores naturales son especialmente el lince y ocasionalmente puede ser presa de otros carnívoros o rapaces de porte grande.
En estas fechas, los pollos de cernícalos del año campean los campos en busca de alimento y de nuevos territorios donde instalarse. En estos desplazamientos se adentran en otros territorios donde compiten, bien con los actuales propietarios, o bien con nuevos individuos que han elegido el mismo lugar para asentarse.
Los cernícalos atosigan y agreden a todo tipo de rapaces que osen acercarse a sus dominios, esto incluye, incluso a búhos reales y águilas del porte de la imperial o la perdicera. En este caso, dos cernícalos se enzarzan en una pelea a muerte donde el ganador arranca la cabeza a su víctima y se la come. A continuación hace varios intentos de llevarse el cuerpo pero no lo consigue, por lo que lo acaba abandonando. Vídeo realizado en el Parque Natural del Estrecho (Tarifa, Cádiz) el 14 de diciembre de 2019 a las 8:20 de la mañana.
El 24 de noviembre de 2019, sobre las 19:00 horas, en una charca recién formada en el Parque Natural de los Alcornocales (Tarifa, Cádiz), tenía lugar la primera congregación de sapos comunes ibéricos (Bufo spinosus) con la intención de reproducirse. Lo hacían al día siguiente de las primeras lluvias otoñales, aprovechando el encharcamiento de una zona de reproducción anfibia histórica, donde se reproducen, además, el sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae), la rana común (Pelophylax perezi) o la ranita meridional (Hyla meridionalis).
Se observaron 6 parejas acopladas, 12 machos errantes, y 4 hembras solitarias (28 en total).
Los sapos estaban activos desde finales de septiembre, saliendo todas las noches a campear en busca de alimento y acercándose a las zonas de reproducción.
Al día siguiente se volvió al lugar para realizar otro conteo de sapos y parejas. El resultado fue: 3 parejas acopladas, 3 machos errantes, 1 hembra solitaria atacada en la cabeza y moribunda y al menos, restos de 12 sapos predados por, posiblemente nutria (Lutra lutra).
A pesar de que otros mustélidos como el turón (Mustela putorius), también los predan así, la nutria es la principal sospechosa, ya que habita en un río colindante y conoce bien el lugar. Estos mustélidos despellejan a los sapos con perfección para evitar el veneno de las glándulas parótidas y los evisceran para después consumirlos.
Afortunadamente, el ciclo de la vida continúa, ya que, además de haber "supervivientes", las hembras fueron predadas después de cumplir su propósito de la reproducción, llenando la zona inundada con miles de huevos que serán los encargados de perpetuar la especie.