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sábado, 11 de enero de 2020

MELONCILLO (Herpestes ichneumon)

Foto: Fran "Alimañas" Solano

MELONCILLO (Herpstes ichneumon)
Orden: Carnívoros
Familia: Herpéstidos
Género: Herpestes
Fórmula dentaria: 3.1.4.2/3.1.4.2.  Número de cromosomas (2n) = 43 (machos) y 44 (hembras).
Foto: Fran "Alimañas" Solano

El meloncillo, también llamado mangosta europea, es una especie autóctona que debido a que es la única mangosta europea, ha servido para que los odiadores de la biodiversidad y la conservación le culpen de invasor para tener la excusa para darles muerte, hasta tal punto que en Portugal es especie cinegética y en España se autoriza su muerte incluso con métodos no selectivos y en cualquier caso no cuenta con la protección que merecen los carnívoros autóctonos ibéricos. Ha experimentado en los últimos años una notable expansión, que, aunque insuficiente para la estabilización de sus poblaciones periféricas, resulta muy esperanzadora. Es el carnívoro más diurno de nuestra fauna, dejándose ver prácticamente a cualquier hora del día y tolerando la presencia humana si se guardan las distancias, de lo contrario huirá tan rápido que parecerá desaparecer en la espesura del matorral para no volverlo a ver. Últimamente en nuestras carreteras han aumentado considerablemente los atropellos de este vulnerable animal, frenando de forma dramática su expansión. Es cierto que el aumento de atropellos se debe (a parte de la falta de pasos de fauna y de limitación de velocidad en puntos negros) al aumento de ejemplares, pero si estos jóvenes meloncillos mueren cuando van buscando nuevos lugares que colonizar, el aumento de ejemplares finalmente no sirve para estabilizar las poblaciones y garantizar la variabilidad genética en un futuro. Es el único carnívoro cuya pupila es horizontal. Es habitual verlos en parejas o en pequeños grupos.
La dieta del meloncillo corresponde a la de un predador oportunista, es decir, preda sobre las presas más abundantes y disponibles en cada momento. Come conejos, roedores, insectos caracoles, aves, setas, frutos, anfibios, reptiles (de ahí su denominación "herpestes"). Es muy carroñero y no duda en comer restos de jabalíes, ciervos, caballos y prácticamente cualquier resto de origen animal. Siente especial predilección por los reptiles y anfibios.


Aunque la mayoría de los partos tienen lugar entre mayo y septiembre, se cree que el celo dura todo el año y por tanto los partos pueden darse igualmente durante todo el año. La gestación dura entre 72 y 88 días y el número de crías varía entre 2 y 5. La madurez sexual se alcanza al segundo año de vida, y son animales relativamente sociables,por lo que es habitual que las crías continúen con su madre y hermanos durante bastante tiempo.
Meloncillo matado por perros
Su hábitat son zonas de matorral denso donde se desenvuelve con facilidad y sigilo. La zona de lentisco y labiérnago abundantes son idóneas para establecer sus territorios. También siente cierta predilección por zonas húmedas y ecosistemas semiacuáticos donde puede encontrar un gran número de presas como anfibios o cangrejos. Es muy habitual que los meloncillos compartan territorio con clanes familiares de tejones, incluso que compartan la misma tejonera,  ya que los meloncillos, aunque descansan en madrigueras, no las excavan, sino que ocupan  las de otros animales.
Sus predadores naturales son especialmente el lince y ocasionalmente puede ser presa de otros carnívoros o rapaces de porte grande. 

lunes, 3 de septiembre de 2018

El Brazo del Este del Guadalquivir: La Doñana de Utrera.


El Paraje Natural Brazo del Este del Guadalquivir, situado en el extremo oeste del término municipal de Utrera, es el lugar de mayor biodiversidad de la zona, especialmente de avifauna. Con una extensión de 1653 hectáreas, es el producto de la modificación por parte  del  ser humano de lo ecosistemas según sus necesidades. Su relieve llano, sus 39 kilómetros de cauce con varios meandros, el uso agrícola  de cultivo del arroz y los excedentes de riego, que coinciden con la época seca, hacen que esta zona mantenga mucha agua en pleno verano, convirtiéndola en un verdadero oasis en los veranos tan duros del lugar. Todo esto, unido a la cercanía a Doñana, hace que las aves que allí habitan, vengan a acabar el verano a estas zonas donde aún queda mucha agua hasta mucho después de que empiece a escasear en el Parque Nacional. Estas razones y su situación estratégica, convierte el lugar en una pequeña Doñana en lo que a aves se refiere.
Archibebe claro (Tringa nebularia)
Cigüeña negra (Ciconia nigra)
Avefría (Vanellus vanillus)
La falta de vigilancia y labores de mantenimiento ponen en peligro la salud de la zona más rica en biodiversidad de Utrera. El pastoreo, a pesar de estar prohibido en zonas determinadas donde la flora marismeña es de total importancia (además de estar protegida) constituyen un gravísimo problema, al eliminar una de las bases más importantes de un ecosistema: la comunidad vegetal. El sobre pastoreo también provoca la contaminación de pequeñas charcas. La caza furtiva es otro de los principales problemas de la zona. Debido a la total falta de vigilancia, los cazadores campan a sus anchas, dejando todo lleno de cartuchos y cadáveres o animales agónicos. También se ha comprobado la incidencia negativa sobre la fauna por parte de perros, tanto abandonados como en cacerías ilegales.


Los anfibios han sido los más perjudicados por la proliferación en la zona de especies invasoras por culpa de intereses económicos y políticos, especialmente en el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii).

Las aves son sin duda el principal reclamo para dar a conocer y poner en valor una de las pocas zonas donde poder disfrutar de la naturaleza en un término municipal tan grande como carente de espacios públicos naturales bien conservados.

Andarríos bastardo (Tringa glareola)
Podemos observar grandes cantidades de aves que usan la zona como descansadero, dormidero, despensa de comida, para pasar el verano o para reproducirse. Aves tan emblemáticas como el Águila pescadora (Pandion haliaetus), el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) o la cigüeña negra (Ciconia nigra) son habitantes o visitantes habituales del Brazo del Este y conforman parte de la amplísima lista de, aproximadamente 200 especies de aves, que encuentran en este paraje su ecosistema. En un solo día, es posible observar hasta más de 50  aves, como el calamón (Prohyrio porphyrio), martinete (Nictycorax nicticorax), archibebe claro (Tringa nebularia), aguilucho lagunero (Circus aeroginosus), avefría (Vanellus vanellus), martín pescador (Alcedo atthis), andarríos bastardo (Tringa glareola), cormorán grande (Phalacrocorax carbo) y un larguísimo etcétera. Y si vamos de forma habitual a lo largo de un año, seremos capaces de ver más de 150 especies sin mucho esfuerzo y concentraciones de cientos y miles de ejemplares de algunas especies concretas como el morito (Plegadis falcinellus) y varias especies de gaviotas.



Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) 

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) 

Andarríos grande (Tringa ochropus)















viernes, 20 de julio de 2018

El humedal del Cerro de las Cigueñas













Moritos (Plegadis falcinellus)
El humedal del Cerro de las Cigueñas se comporta en la actualidad como un sistema de aguas subsalinas a hiposalinas, estacionales y de carácter eutrófico, debido al aporte de aguas cargadas de nutrientes desde
Fumarel (Chlidonias hybridus)
Fumarel (Chlidonias hybridus)
su cuenca. Estas características condicionan su vegetación principalmente en el caso de la vegetación sumergida. El desarrollo de macrófitos es inexistente debido a la excesiva carga de nutrientes de sus aguas. Esto provoca que solo las comunidades de algas fitoplanctónicas, tapetes algales de cianobacterias y formaciones de macroalgas flotantes, características de estos medios
eutróficos, puedan prosperar en estas condiciones.
La situación es diferente para las formaciones helofíticas donde las especies mas colonizadoras prosperan exuberantes y se disponen en el humedal en función de sus
exigencias hídricas y del gradiente de salinidad que se genera en el mismo.



De este modo en la zona de descarga del canal de riego donde las aguas son mas
dulces, permanentes y con una mayor profundad se instalan densas
formaciones de Typha dominguensis rodeadas de un incipiente cinturón
perimetral de Tamarix canariensis y Tamarix africana. El gradiente de salinidad
y estacionalidad se incrementa en las cercanías de los limites del humedal con
el Caño de La Vera y los eneales van perdiendo densidad con el aumento de
salinidad, instalándose entonces una formación monoespecífica de Juncal
perenne halófilo dominado por la especie Juncus acutus, junto a un pastizal
anual de humedales salinos que se desarrolla sobre los sedimentos húmedos
dominado por Frankenia pulverulenta, Spergularia rubra, Polipogon maritimus y
Hordeum marinum. Estas comunidades son desplazadas por la dulcificación
progresiva del humedal, lo que provoca un cambio hacia la intrusión de
especies mas invasoras características de un pastizal perenne como los
gramales de Cynodon dactylon y Paspalum paspaloides, que jalonan diversas
áreas en las orillas inundables del humedal.



Fauna. A pesar de las transformaciones de su entorno, el humedal del Pantano
se ha convertido en un lugar de importancia para determinados grupos faunísticos, en particular como zona de reproducción, descanso y alimentación
para las aves acuáticas. Sus características eutróficas junto a la presencia de
una lámina de agua somera y estacional, conducen a un profuso desarrollo del
fitoplancton, que conlleva asociado un crecimiento exponencial de una
importante comunidad de zooplancton caracterizada por especies de
cladóceros y copépodos. Las formaciones de macroalgas filamentosas y
Euplectes afer
Andarríos bastardo (Tringa glareola)
diferentes comunidades bentónicas de cianobacterias favorecen a
determinados invertebrados asociados a la descomposición de materia
orgánica. A pesar de ello, estas condiciones de alimentación abundante,
aunque de baja calidad, unido a su localización geográfica lo convierten en una
zona de dispersión para la población reproductora de especies particularmente
Fumarel (Chlidonias hybridus)
amenazadas como la Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris).
Martinete (Nycticorax nicticorax)
Paralelamente este humedal es importante para la reproducción y
concentración estival de un gran numero de especies de anátidas, ardeidas y
limícolas como Himantopus himantopus (Cigüeñuela), Recurvirostra avosetta
(Avoceta), Charadrius dubius (Chorlitejo chico), Anas platyrhinchos (Ánade
real), Gallinula chloropus (Polla de agua), Fulica atra (Focha común), Porphyrio
porphyrio (Calamón), Tachybaptus ruficollis (Zampullín chico), Ixobrichus
minutus (Avetorillo), Ardeola ralloides (Garcilla cangrejera) y Ardea purpurea
(Garza imperial). Otras especies observadas en pasos e invernada han sido
Bubulcus ibis (Garcilla bueyera), Anas clypeata (Cuchara europeo), Aythya
ferina (Porrón común), Plegadis falcinellus (Morito), Ardea cinerea (Garza real),
Egretta garzetta (Garceta común), Ciconia ciconia (Cigüeña común),
Philomachus pugnax (Combatiente), Tringa totanus (Archibebe común), Actitis
hypoleucos (Andarríos chico), Tringa ochropus (Andarríos grande) y Gallinago
gallinago (Agachadiza común).

Texto de Inventario de Humedales de Andalucía (I,H.A.)

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia

Archibebe claro (Tringa nebularia)


Tarabilla común (Saxicola rubicola)



viernes, 15 de junio de 2018

El lince que susurraba a los humanos.

En un lugar de Sevilla, en un área recreativa muy conocida y muy transitada, por donde pasan todas las semanas cientos de personas, donde está permitido el tránsito de vehículos a motor, donde hay aparcamientos, donde hacen maniobras militares, donde pasta el ganado, donde se realizan todo tipo de actividades legales al aire libre como el senderismo, el running, el ciclismo, el motocross, el quad e incluso la caza. En un lugar donde de manera legal (no lo olvidemos) miles de tractores y todoterrenos abarrotados de romeros campan a sus anchas por el medio natural causando un impacto obvio tan fácil de comprobar como ir a dar una vuelta por el lugar días más tarde de la celebración. Un lugar donde las administraciones asfaltan caminos y destruyen la flora y hábitat de las lindes para facilitar el paso de las cofradías. Ahí, en ese lugar, donde se fomentan actividades legales (sostenibles o no), donde a todas luces parecería un sitio inhóspito para la fauna salvaje, vive sorprendentemente el lince. La gran abundancia de conejos es la clave para que este animal, en principio esquivo, habite una zona tan humanizada sin ningún pudor. Son varios factores los que hacen que estos animales se muestren "tan confiados". Por un lado, su papel de superpredador hace que no tenga nada que temer, ya que al encontrarse en lo alto de la cadena trófica, no tiene predadores naturales. También puede influir el hecho de que al ser un área recreativa donde van miles de personas al año y al constante manejo de algunos ejemplares por parte de las administraciones, hayan llegado a acostumbrarse al excesivo contacto humano al que a veces son sometidos.
En ese lugar, el biólogo Enrique Muñoz, ha hecho varios estudios y seguimientos de rapaces como cernícalo o lechuza blanca. Con él me encontraba para echarle humildemente una mano para estudiar el desplazamiento que sufre en la zona la lechuza blanca con respecto al cárabo.
Acabábamos de llegar, casi a la vez. Aparcamos en los aparcamientos y yo me bajé del coche para recibirlo. Comenzamos una charla antes de empezar con el trabajo, aún ni habíamos cerrado las puertas de los coches, cuando de repente, el silencio de la noche se vio interrumpido por los inconfundibles gruñidos del lince. Eran una hembra adulta con sus dos crías, que se acercaban jugando, gruñendo y corriendo hacia nosotros sin importarles para nada nuestra presencia. Nos quedamos de piedra, sin respirar ni hacer ruido para no molestar. Luego se tranquilizaron e hicieron el amago de irse cuando de repente la hembra se acercó a mi coche, lo bordeó y capturó un conejo delante nuestra, a escasos metros. Cuando pensábamos que la cosa no podía ser mejor, la hembra se sentó delante nuestra a comerse el conejo y nos regaló los mejores 20 minutos de nuestras vidas.
Mientras la hembra se comía al lagomorfo, se oían a los dos cachorros gruñir, escondidos tras unos matorales a un par de metros de la madre.
Lo mejor es que pudimos documentar un comportamiento que llevábamos tiempo observando: cuando la abundancia de conejos lo permite, los linces pueden permitirse el lujo de comerse solo la parte más nutritiva (jugos encefálicos) y desechar el resto, siendo habitual encontrar varios conejos decapitados y sin comer el resto del cuerpo.
También pudimos documentar que la hembra limpia el cadáver del conejo antes de dárselo a sus crías, eliminando estómago e intestinos con precisión de cirujano.
Restos de intestinos y excrementos del conejo predado
Cuando la hembra acabó de comerse la cabeza y de limpiar el cuerpo del conejo, se marchó a los matorrales altos donde esperaban sus crías, saliendo de nuestro campo de visión y por tanto acabándose el espectáculo para nosotros.
Si alguna vez tienes la suerte de que un lince se cruce en tu camino, párate, cállate y disfruta del momento. Molestar y perseguir a los animales salvajes no es ético ni legal.

Como dato decir que las últimas tres lechuzas blancas encontradas estaban muertas y que en este muestreo no la pudimos detectar.
                                                                                                                           Vídeo del lince matando, comiendo y despiezando al conejo