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lunes, 3 de septiembre de 2018

El Brazo del Este del Guadalquivir: La Doñana de Utrera.


El Paraje Natural Brazo del Este del Guadalquivir, situado en el extremo oeste del término municipal de Utrera, es el lugar de mayor biodiversidad de la zona, especialmente de avifauna. Con una extensión de 1653 hectáreas, es el producto de la modificación por parte  del  ser humano de lo ecosistemas según sus necesidades. Su relieve llano, sus 39 kilómetros de cauce con varios meandros, el uso agrícola  de cultivo del arroz y los excedentes de riego, que coinciden con la época seca, hacen que esta zona mantenga mucha agua en pleno verano, convirtiéndola en un verdadero oasis en los veranos tan duros del lugar. Todo esto, unido a la cercanía a Doñana, hace que las aves que allí habitan, vengan a acabar el verano a estas zonas donde aún queda mucha agua hasta mucho después de que empiece a escasear en el Parque Nacional. Estas razones y su situación estratégica, convierte el lugar en una pequeña Doñana en lo que a aves se refiere.
Archibebe claro (Tringa nebularia)
Cigüeña negra (Ciconia nigra)
Avefría (Vanellus vanillus)
La falta de vigilancia y labores de mantenimiento ponen en peligro la salud de la zona más rica en biodiversidad de Utrera. El pastoreo, a pesar de estar prohibido en zonas determinadas donde la flora marismeña es de total importancia (además de estar protegida) constituyen un gravísimo problema, al eliminar una de las bases más importantes de un ecosistema: la comunidad vegetal. El sobre pastoreo también provoca la contaminación de pequeñas charcas. La caza furtiva es otro de los principales problemas de la zona. Debido a la total falta de vigilancia, los cazadores campan a sus anchas, dejando todo lleno de cartuchos y cadáveres o animales agónicos. También se ha comprobado la incidencia negativa sobre la fauna por parte de perros, tanto abandonados como en cacerías ilegales.


Los anfibios han sido los más perjudicados por la proliferación en la zona de especies invasoras por culpa de intereses económicos y políticos, especialmente en el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii).

Las aves son sin duda el principal reclamo para dar a conocer y poner en valor una de las pocas zonas donde poder disfrutar de la naturaleza en un término municipal tan grande como carente de espacios públicos naturales bien conservados.

Andarríos bastardo (Tringa glareola)
Podemos observar grandes cantidades de aves que usan la zona como descansadero, dormidero, despensa de comida, para pasar el verano o para reproducirse. Aves tan emblemáticas como el Águila pescadora (Pandion haliaetus), el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) o la cigüeña negra (Ciconia nigra) son habitantes o visitantes habituales del Brazo del Este y conforman parte de la amplísima lista de, aproximadamente 200 especies de aves, que encuentran en este paraje su ecosistema. En un solo día, es posible observar hasta más de 50  aves, como el calamón (Prohyrio porphyrio), martinete (Nictycorax nicticorax), archibebe claro (Tringa nebularia), aguilucho lagunero (Circus aeroginosus), avefría (Vanellus vanellus), martín pescador (Alcedo atthis), andarríos bastardo (Tringa glareola), cormorán grande (Phalacrocorax carbo) y un larguísimo etcétera. Y si vamos de forma habitual a lo largo de un año, seremos capaces de ver más de 150 especies sin mucho esfuerzo y concentraciones de cientos y miles de ejemplares de algunas especies concretas como el morito (Plegadis falcinellus) y varias especies de gaviotas.



Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) 

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) 

Andarríos grande (Tringa ochropus)















viernes, 20 de julio de 2018

El humedal del Cerro de las Cigueñas













Moritos (Plegadis falcinellus)
El humedal del Cerro de las Cigueñas se comporta en la actualidad como un sistema de aguas subsalinas a hiposalinas, estacionales y de carácter eutrófico, debido al aporte de aguas cargadas de nutrientes desde
Fumarel (Chlidonias hybridus)
Fumarel (Chlidonias hybridus)
su cuenca. Estas características condicionan su vegetación principalmente en el caso de la vegetación sumergida. El desarrollo de macrófitos es inexistente debido a la excesiva carga de nutrientes de sus aguas. Esto provoca que solo las comunidades de algas fitoplanctónicas, tapetes algales de cianobacterias y formaciones de macroalgas flotantes, características de estos medios
eutróficos, puedan prosperar en estas condiciones.
La situación es diferente para las formaciones helofíticas donde las especies mas colonizadoras prosperan exuberantes y se disponen en el humedal en función de sus
exigencias hídricas y del gradiente de salinidad que se genera en el mismo.



De este modo en la zona de descarga del canal de riego donde las aguas son mas
dulces, permanentes y con una mayor profundad se instalan densas
formaciones de Typha dominguensis rodeadas de un incipiente cinturón
perimetral de Tamarix canariensis y Tamarix africana. El gradiente de salinidad
y estacionalidad se incrementa en las cercanías de los limites del humedal con
el Caño de La Vera y los eneales van perdiendo densidad con el aumento de
salinidad, instalándose entonces una formación monoespecífica de Juncal
perenne halófilo dominado por la especie Juncus acutus, junto a un pastizal
anual de humedales salinos que se desarrolla sobre los sedimentos húmedos
dominado por Frankenia pulverulenta, Spergularia rubra, Polipogon maritimus y
Hordeum marinum. Estas comunidades son desplazadas por la dulcificación
progresiva del humedal, lo que provoca un cambio hacia la intrusión de
especies mas invasoras características de un pastizal perenne como los
gramales de Cynodon dactylon y Paspalum paspaloides, que jalonan diversas
áreas en las orillas inundables del humedal.



Fauna. A pesar de las transformaciones de su entorno, el humedal del Pantano
se ha convertido en un lugar de importancia para determinados grupos faunísticos, en particular como zona de reproducción, descanso y alimentación
para las aves acuáticas. Sus características eutróficas junto a la presencia de
una lámina de agua somera y estacional, conducen a un profuso desarrollo del
fitoplancton, que conlleva asociado un crecimiento exponencial de una
importante comunidad de zooplancton caracterizada por especies de
cladóceros y copépodos. Las formaciones de macroalgas filamentosas y
Euplectes afer
Andarríos bastardo (Tringa glareola)
diferentes comunidades bentónicas de cianobacterias favorecen a
determinados invertebrados asociados a la descomposición de materia
orgánica. A pesar de ello, estas condiciones de alimentación abundante,
aunque de baja calidad, unido a su localización geográfica lo convierten en una
zona de dispersión para la población reproductora de especies particularmente
Fumarel (Chlidonias hybridus)
amenazadas como la Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris).
Martinete (Nycticorax nicticorax)
Paralelamente este humedal es importante para la reproducción y
concentración estival de un gran numero de especies de anátidas, ardeidas y
limícolas como Himantopus himantopus (Cigüeñuela), Recurvirostra avosetta
(Avoceta), Charadrius dubius (Chorlitejo chico), Anas platyrhinchos (Ánade
real), Gallinula chloropus (Polla de agua), Fulica atra (Focha común), Porphyrio
porphyrio (Calamón), Tachybaptus ruficollis (Zampullín chico), Ixobrichus
minutus (Avetorillo), Ardeola ralloides (Garcilla cangrejera) y Ardea purpurea
(Garza imperial). Otras especies observadas en pasos e invernada han sido
Bubulcus ibis (Garcilla bueyera), Anas clypeata (Cuchara europeo), Aythya
ferina (Porrón común), Plegadis falcinellus (Morito), Ardea cinerea (Garza real),
Egretta garzetta (Garceta común), Ciconia ciconia (Cigüeña común),
Philomachus pugnax (Combatiente), Tringa totanus (Archibebe común), Actitis
hypoleucos (Andarríos chico), Tringa ochropus (Andarríos grande) y Gallinago
gallinago (Agachadiza común).

Texto de Inventario de Humedales de Andalucía (I,H.A.)

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia

Archibebe claro (Tringa nebularia)


Tarabilla común (Saxicola rubicola)