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jueves, 11 de febrero de 2021

Huellas de meloncillo


Comparación de rastro de meloncillo (izq) con nutria (dcha)
Comparación de rastro de meloncillo (izq) con nutria (dcha)



Las huellas del meloncillo (Herpestes ichneumon) tienen un tamaño aproximado de entre 4-5 centímetros y un poco menos de ancho, si bien, en esta entrada vamos a obviar el tamaño para centrarnos en otros detalles que nos servirán para identificar las huellas del meloncillo sin necesidad de reglas ni monedas de euros. 


Normalmente nos encontramos huellas de meloncillo donde solo marcan cuatro dedos (del 2 al 5) y la almohadilla plantar. 

Los dedos son alargados, delgados, con bastante movilidad (pueden estar muy separados dependiendo de las circunstancias) y con fuertes uñas que suelen marcarse. La almohadilla es robusta, grande y asimétrica y suele marcarse bien. 





De hecho, la peculiar forma de la almohadilla, en caso de estar bien marcada, ya nos daría muchas pistas sobre el autor de la huella.
En el caso de marcarse el dedo 1, identificar la huella sería muy sencillo, ya que, este animal lo marca por debajo de la almohadilla principal, cosa que no ocurre en las huellas de otros carnívoros. De todas formas, no es habitual encontrar huellas donde se marque el dedo 1, esto solo suele ocurrir en orillas de pantanos y arroyos donde patrulla en busca de alimento. A veces, en vez del dedo 1 solo se marca la uña de éste, aunque la información es igual de válida para poder identificar al autor del rastro.

 Aunque no siempre sucede, es habitual que los meloncillos vayan acompañados de otros ejemplares, por lo que no es raro es ver rastros de dos o más ejemplares, detalle que nos puede ir dando pistas sobre el animal que ha hecho esos rastros. Además, durante sus campeos, suelen deambular si rumbo fijo, buscando alimento bajo piedras, madrigueras de conejo, restos de carroña, etcétera, por lo que los rastros que dejan suelen ser aleatorios y no presenta un rumbo concreto. 










 

sábado, 11 de enero de 2020

MELONCILLO (Herpestes ichneumon)

Foto: Fran "Alimañas" Solano

MELONCILLO (Herpstes ichneumon)
Orden: Carnívoros
Familia: Herpéstidos
Género: Herpestes
Fórmula dentaria: 3.1.4.2/3.1.4.2.  Número de cromosomas (2n) = 43 (machos) y 44 (hembras).
Foto: Fran "Alimañas" Solano

El meloncillo, también llamado mangosta europea, es una especie autóctona que debido a que es la única mangosta europea, ha servido para que los odiadores de la biodiversidad y la conservación le culpen de invasor para tener la excusa para darles muerte, hasta tal punto que en Portugal es especie cinegética y en España se autoriza su muerte incluso con métodos no selectivos y en cualquier caso no cuenta con la protección que merecen los carnívoros autóctonos ibéricos. Ha experimentado en los últimos años una notable expansión, que, aunque insuficiente para la estabilización de sus poblaciones periféricas, resulta muy esperanzadora. Es el carnívoro más diurno de nuestra fauna, dejándose ver prácticamente a cualquier hora del día y tolerando la presencia humana si se guardan las distancias, de lo contrario huirá tan rápido que parecerá desaparecer en la espesura del matorral para no volverlo a ver. Últimamente en nuestras carreteras han aumentado considerablemente los atropellos de este vulnerable animal, frenando de forma dramática su expansión. Es cierto que el aumento de atropellos se debe (a parte de la falta de pasos de fauna y de limitación de velocidad en puntos negros) al aumento de ejemplares, pero si estos jóvenes meloncillos mueren cuando van buscando nuevos lugares que colonizar, el aumento de ejemplares finalmente no sirve para estabilizar las poblaciones y garantizar la variabilidad genética en un futuro. Es el único carnívoro cuya pupila es horizontal. Es habitual verlos en parejas o en pequeños grupos.
La dieta del meloncillo corresponde a la de un predador oportunista, es decir, preda sobre las presas más abundantes y disponibles en cada momento. Come conejos, roedores, insectos caracoles, aves, setas, frutos, anfibios, reptiles (de ahí su denominación "herpestes"). Es muy carroñero y no duda en comer restos de jabalíes, ciervos, caballos y prácticamente cualquier resto de origen animal. Siente especial predilección por los reptiles y anfibios.


Aunque la mayoría de los partos tienen lugar entre mayo y septiembre, se cree que el celo dura todo el año y por tanto los partos pueden darse igualmente durante todo el año. La gestación dura entre 72 y 88 días y el número de crías varía entre 2 y 5. La madurez sexual se alcanza al segundo año de vida, y son animales relativamente sociables,por lo que es habitual que las crías continúen con su madre y hermanos durante bastante tiempo.
Meloncillo matado por perros
Su hábitat son zonas de matorral denso donde se desenvuelve con facilidad y sigilo. La zona de lentisco y labiérnago abundantes son idóneas para establecer sus territorios. También siente cierta predilección por zonas húmedas y ecosistemas semiacuáticos donde puede encontrar un gran número de presas como anfibios o cangrejos. Es muy habitual que los meloncillos compartan territorio con clanes familiares de tejones, incluso que compartan la misma tejonera,  ya que los meloncillos, aunque descansan en madrigueras, no las excavan, sino que ocupan  las de otros animales.
Sus predadores naturales son especialmente el lince y ocasionalmente puede ser presa de otros carnívoros o rapaces de porte grande. 

jueves, 30 de mayo de 2019

Tumores en Sarcophilus harrisii

Nuestro compañero Luis M. tuvo que emigrar al continente australiano para buscarse la vida laboralmente antes de que nuestro proyecto estuviera oficialmente constituido, pero eso no hizo que dejara de lado su afán por colaborar por la conservación del medio ambiente. Rápidamente buscó programas de voluntariados donde ayudar con su humildad y experiencia. Y ayer nos mandaba estas fotos y algunas explicaciones del trabajo que está llevando a cabo, colaborando codo con codo con la Universidad de Tasmania.
Nos cuenta que están estudiando unos extraños tumores que aparecen normalmente en la mandìbula de estos animales, dejándola a veces destruida por completo y muriendo el animal por incapacidad de comer o respirar. Se contagia por la saliva cuando se muerden durante el apareamiento. A pesar de que hay una población infectada controlada y otra que no está infectada, existe el riesgo de que se puedan contagiar, por lo que la labor de este equipo es una lucha constante contra esta extraña enfermedad.











Podéis encontrar información en estos enlaces:
https://en.wikipedia.org/wiki/Devil_facial_tumour_disease
https://www.tcg.vet.cam.ac.uk/about/DFTD
https://phys.org/news/2019-01-tasmanian-devil-cancer-extinction-experts.html
https://www.bbc.com/news/world-australia-39226493

martes, 14 de mayo de 2019

Fotos detalle de ejemplar fallecido de comadreja (Mustela nivalis)

Este ejemplar macho de comadreja fue encontrado muerto en el borde de un camino, con unas heridas de muerte totalmente compatibles a un ataque de otro ejemplar de la misma especie, posiblemente en una lucha territorial entre ambos, ya que el ejemplar fallecido presenta sangre en sus colmillos, señal de haberse defendido. Aprovechamos esta muerte natural para hacerle algunas fotos detalle a pies, manos y otras partes de tan esquivo animal.







Manos

Pie derecho


Pies

Pies

domingo, 8 de julio de 2018

Algunos rastros del meloncillo (Herpestes ichneumon).

Huellas
Los meloncillos son los mamíferos carnívoros de la península con hábitos más diurnos, pudiéndosele ver, incluso, por los campos de Sevilla en pleno verano y a las 4 de la tarde. A pesar de eso, son muy sigilosos y no se dejan ver mucho, dejando constancia de su abundancia la cantidad de atropellos que sufren y las capturas con fototrampeo, si bien, "hay una tendencia negativa de presencia del meloncillo en Andalucía, en general, y en casi todas las áreas cinegéticas en particular en el periodo 2007-2015." (Estudio del meloncillo en Andalucía de la Universidad de Córdoba).




Pie izquierdo


Mano derecha
Estos animales es habitual que vayan en grupos y que habiten varios ejemplares el mismo territorio. Estos territorios suelen ser de cubierta vegetal muy desarrollada, eso, unido al poco peso del animal (hasta 4 kilos) hace que la impresión de huellas en el sustrato sea difícil. Aunque también es cierto que siente una especial preferencia por las orillas de arroyos y pantanos, lugar idóneo para observar rastros a lo largo de varios cientos de metros.

Pie izquierdo



Debido a los territorios que ocupan, con mucha cubierta vegetal y desplazándose habitualmente por "túneles" bajo la maleza, los excrementos que podamos encontrar por casualidad no nos dan un dato sobre la abundancia de ejemplares, ya que éstos son difíciles de encontrar. Si buscamos concienzudamente y seguimos los rastros que se esconden por debajo de la maleza hasta llegar a la base de pequeños matorrales como lentiscos, podremos ver excrementos y alguna letrina (no suelen tener muchos excrementos), casi siempre en sombra o bajo estos túneles, no especialmente escondidos pero sin posición estratégica de marcaje aparente. En todo caso, estas letrinas y excrementos solitarios bajo la maleza podría cumplir una función de señalización de los caminos por los que habitualmente se desplazan.

Pie derecho
Su dieta es bastante variada. Es un animal muy oportunista y consume, normalmente, el alimento más habitual del momento, sean mamíferos, frutos, carroña, deshechos humanos en basureros, etc, aunque la base de su dieta son los pequeños mamíferos, los reptiles y la carroña. También come peces que ellos mismos pescan, aves, huevos e invertebrados. Por lo tanto el contenido de sus excrementos suele ser variado.


Pequeña letrina de meloncillo
 La forma de los excrementos, sin embargo, suele ser bastante homogénea. Son alargadas, cilíndricas y normalmente con una punta más fina que otra. A veces, presentan pelos del propio ejemplar. Suelen medir unos 6-7 centímetros de largo por 0,8 de ancho (medidas orientativas).
Huella







martes, 19 de junio de 2018

Los rastros del morito (Plegadis falcinellus)


En una escorrentía sobre un campo de cultivo, producto del excesivo uso del arado, junto al desbordado arroyo El Salado de Morón dirección al pantano Torre del Águila y después de haber atravesado la escarpada orografía del Mogarejo, se encontraba este bello y solitario ejemplar de morito común (Plegadis falcinellus). Estaba perforando insistentemente con su largo y curvado pico  el fango de la orilla e incluso lo hacía dentro del agua, buscando cualquier alimento que llevarse a la boca.
Rastros de morito



El morito común se alimenta principalmente de crustáceos y demás invertebrados acuáticos, tales como gasterópodos, anélidos, insectos y sus larvas (coleópteros, ortópteros, tricópteros, dípteros, odonatos, etc) y en menor medida, de peces, anfibios y sus larvas e incluso reptiles ocasionalmente. Junto el morito, había un chorlitejo chico (Charadrius dubius) que también buscaba comida y una pareja de cigüeñuelas (Himantopus himantopus) en su nido que se ponían alerta cada vez que el morito se acercaba más de la cuenta. Además, alcaudones (Lanius senator y L. meridionalis), abejarucos (Merops apiaster), pardillos (Carduelis cannabina), jilgueros (Carduelis carduelis), verdones (Chloris chloris), verdecillos (Serinus serinus), ruiseñores (Luscinia megarhynchos), zarceros (Hippolais polyglotta)y hasta un meloncillo (Herpestes ichneumon) que se acercó a beber agua completaban la observación del día. Todo esto observado desde un sendero de corto recorrido transitable con vehículos de motor y cercano a varios núcleos urbanos, por lo que se convierte en un lugar donde personas con movilidad reducida pueden disfrutar de una actividad tan gratificante como la observación directa de animales sin causarles ninguna molestia alguna.
Pero me centré en el morito y en las cerca de dos horas que se llevó picoteando sin parar, toda la orilla de la escorrentía dejando a su paso cientos de metros de sus rastros. De hecho, yo me fui y el morito siguió en su quehacer durante no sé cuánto tiempo más.



Antes de irme, aprovechando que el morito ya se había alejado unos 300 ó 400 metros de donde yo estaba, me acerqué a observar y documentar sus rastros, no tanto por sus huellas sino por las miles de marcas que había a lo largo de la orilla, producto de su constante búsqueda de alimento y que, de no haberlo visto cómo los hacía, difícilmente habría podido adivinar su autoría, sobre todo porque se trata de un ejemplar solitario que lleva unos meses viviendo en la zona.

El morito común (Plegadis falcinellus) es un ave El morito es un ave de la familia de los Threskionithidae, cada vez más abundante en las zonas aledañas a las marisma
s del Guadalquivir. Hace tiempo que recoloniza lugares donde antaño habitaban y vuelven a establecerse con bastante estabilidad y signos de expansión, al parecer, favorecida por el cambio climático (entre otros factores). Aunque es un ave de comportamiento migratorio, las poblaciones españolas son residentes y solamente realizan cortos  desplazamientos en determinadas épocas para buscar alimento y vuelven a las colonias de cría para reproducirse.