Blog de divulgación científica dedicado especialmente a la investigación y conservación de la fauna y ecosistemas ibéricos.
La ciencia y el conocimiento nos pertenece a todos. Lo que nos hace sabios no es la sabiduría, sino la capacidad de divulgarla.
Comparación de rastro de meloncillo (izq) con nutria (dcha)
Las huellas del meloncillo (Herpestes ichneumon) tienen un tamaño aproximado de entre 4-5 centímetros y un poco menos de ancho, si bien, en esta entrada vamos a obviar el tamaño para centrarnos en otros detalles que nos servirán para identificar las huellas del meloncillo sin necesidad de reglas ni monedas de euros.
Normalmente nos encontramos huellas de meloncillo donde solo marcan cuatro dedos (del 2 al 5) y la almohadilla plantar.
Los dedos son alargados, delgados, con bastante movilidad (pueden estar muy separados dependiendo de las circunstancias) y con fuertes uñas que suelen marcarse. La almohadilla es robusta, grande y asimétrica y suele marcarse bien.
De hecho, la peculiar forma de la almohadilla, en caso de estar bien marcada, ya nos daría muchas pistas sobre el autor de la huella.
En el caso de marcarse el dedo 1, identificar la huella sería muy sencillo, ya que, este animal lo marca por debajo de la almohadilla principal, cosa que no ocurre en las huellas de otros carnívoros. De todas formas, no es habitual encontrar huellas donde se marque el dedo 1, esto solo suele ocurrir en orillas de pantanos y arroyos donde patrulla en busca de alimento. A veces, en vez del dedo 1 solo se marca la uña de éste, aunque la información es igual de válida para poder identificar al autor del rastro.
Aunque no siempre sucede, es habitual que los meloncillos vayan acompañados de otros ejemplares, por lo que no es raro es ver rastros de dos o más ejemplares, detalle que nos puede ir dando pistas sobre el animal que ha hecho esos rastros. Además, durante sus campeos, suelen deambular si rumbo fijo, buscando alimento bajo piedras, madrigueras de conejo, restos de carroña, etcétera, por lo que los rastros que dejan suelen ser aleatorios y no presenta un rumbo concreto.
Fórmula dentaria: 3.1.4.2/3.1.4.2.Número de cromosomas (2n) = 43 (machos) y 44
(hembras).
Foto: Fran "Alimañas" Solano
El meloncillo, también llamado mangosta
europea, es una especie autóctona que debido a que es la única mangosta europea, ha servido para que los odiadores de la biodiversidad y la conservación le culpen de invasor para tener la excusa para darles muerte, hasta tal punto que en Portugal es especie cinegética y en España se autoriza su muerte incluso con métodos no selectivos y en cualquier caso no cuenta con la protección que merecen los carnívoros autóctonos ibéricos. Ha experimentado en los últimos años una notable
expansión, que, aunque insuficiente para la estabilización de sus poblaciones periféricas,
resulta muy esperanzadora. Es el carnívoro más diurno de nuestra fauna,
dejándose ver prácticamente a cualquier hora del día y tolerando la presencia
humana si se guardan las distancias, de lo contrario huirá tan rápido que
parecerá desaparecer en la espesura del matorral para no volverlo a ver.
Últimamente en nuestras carreteras han aumentado considerablemente los
atropellos de este vulnerable animal, frenando de forma dramática su expansión.
Es cierto que el aumento de atropellos se debe (a parte de la falta de pasos de
fauna y de limitación de velocidad en puntos negros) al aumento de ejemplares,
pero si estos jóvenes meloncillos mueren cuando van buscando nuevos lugares que
colonizar, el aumento de ejemplares finalmente no sirve para estabilizar las
poblaciones y garantizar la variabilidad genética en un futuro. Es el único
carnívoro cuya pupila es horizontal. Es habitual verlos en parejas o en
pequeños grupos.
La dieta del meloncillo corresponde a la de un
predador oportunista, es decir, preda sobre las presas más abundantes y
disponibles en cada momento. Come conejos, roedores, insectos caracoles, aves,
setas, frutos, anfibios, reptiles (de ahí su denominación
"herpestes"). Es muy carroñero y no duda en comer restos de jabalíes,
ciervos, caballos y prácticamente cualquier resto de origen animal. Siente
especial predilección por los reptiles y anfibios.
Aunque la mayoría de los partos tienen lugar
entre mayo y septiembre, se cree que el celo dura todo el año y por tanto los
partos pueden darse igualmente durante todo el año. La gestación dura entre 72
y 88 días y el número de crías varía entre 2 y 5. La madurez sexual se alcanza
al segundo año de vida, y son animales relativamente sociables,por lo que es
habitual que las crías continúen con su madre y hermanos durante bastante
tiempo.
Meloncillo matado por perros
Su hábitat son zonas de matorral denso donde
se desenvuelve con facilidad y sigilo. La zona de lentisco y labiérnago
abundantes son idóneas para establecer sus territorios. También siente cierta
predilección por zonas húmedas y ecosistemas semiacuáticos donde puede
encontrar un gran número de presas como anfibios o cangrejos. Es muy habitual
que los meloncillos compartan territorio con clanes familiares de tejones,
incluso que compartan la misma tejonera,ya que los meloncillos, aunque descansan en madrigueras, no las excavan,
sino que ocupanlas de otros animales. Sus predadores naturales son especialmente el lince y ocasionalmente puede ser presa de otros carnívoros o rapaces de porte grande.
Los meloncillos son los mamíferos carnívoros de la península con hábitos más diurnos, pudiéndosele ver, incluso, por los campos de Sevilla en pleno verano y a las 4 de la tarde. A pesar de eso, son muy sigilosos y no se dejan ver mucho, dejando constancia de su abundancia la cantidad de atropellos que sufren y las capturas con fototrampeo, si bien, "hay una tendencia negativa de presencia del meloncillo en Andalucía, en general, y en casi todas las áreas cinegéticas en particular en el periodo 2007-2015." (Estudio del meloncillo en Andalucía de la Universidad de Córdoba).
Pie izquierdo
Mano derecha
Estos animales es habitual que vayan en grupos y que habiten varios ejemplares el mismo territorio. Estos territorios suelen ser de cubierta vegetal muy desarrollada, eso, unido al poco peso del animal (hasta 4 kilos) hace que la impresión de huellas en el sustrato sea difícil. Aunque también es cierto que siente una especial preferencia por las orillas de arroyos y pantanos, lugar idóneo para observar rastros a lo largo de varios cientos de metros.
Pie izquierdo
Debido a los territorios que ocupan, con mucha cubierta vegetal y desplazándose habitualmente por "túneles" bajo la maleza, los excrementos que podamos encontrar por casualidad no nos dan un dato sobre la abundancia de ejemplares, ya que éstos son difíciles de encontrar. Si buscamos concienzudamente y seguimos los rastros que se esconden por debajo de la maleza hasta llegar a la base de pequeños matorrales como lentiscos, podremos ver excrementos y alguna letrina (no suelen tener muchos excrementos), casi siempre en sombra o bajo estos túneles, no especialmente escondidos pero sin posición estratégica de marcaje aparente. En todo caso, estas letrinas y excrementos solitarios bajo la maleza podría cumplir una función de señalización de los caminos por los que habitualmente se desplazan.
Pie derecho
Su dieta es bastante variada. Es un animal muy oportunista y consume, normalmente, el alimento más habitual del momento, sean mamíferos, frutos, carroña, deshechos humanos en basureros, etc, aunque la base de su dieta son los pequeños mamíferos, los reptiles y la carroña. También come peces que ellos mismos pescan, aves, huevos e invertebrados. Por lo tanto el contenido de sus excrementos suele ser variado.
Pequeña letrina de meloncillo
La forma de los excrementos, sin embargo, suele ser bastante homogénea. Son alargadas, cilíndricas y normalmente con una punta más fina que otra. A veces, presentan pelos del propio ejemplar. Suelen medir unos 6-7 centímetros de largo por 0,8 de ancho (medidas orientativas).
La Campiña Sevillana es un lugar hostil y duro. De veranos calurosos y con apenas árboles que den sombra, el riesgo de incendio siempre es alto. En invierno, sin árboles que agarren el suelo y corten el viento y el excesivo y mal manejo del terreno por parte de la agricultura intensiva hacen que la vida en estos lugares no sea fácil.
Sin embargo, aún quedan lugares que, gracias a su orografía, ha sido imposible arar y han quedado como testigos de lo que hace un tiempo fue bosque mediterráneo. Los pequeños arroyos conectan estos pequeños bosques-isla y sirven de corredor para los animales que aún sobreviven en la zona a pesar de la presión humana.
Lata de maíz usada por los pescadores
Basura en el pantano
Estos lugares suelen estar abandonados por las administraciones y son usados habitualmente por los cazadores furtivos para llevar a cabo sus ilegalidades con total impunidad. Muchos de estos sitios pertenecen a los ayuntamientos, que llevan décadas sin invertir un solo euro en la conservación y recuperación de dichos lugares, siendo cómplices y responsables de su decadencia. Así nos encontramos parajes naturales en el término municipal de Utrera totalmente abandonados, usados como arma electoral para echarse las culpa los unos a los otros o como moneda de cambio para asfaltar vías pecuarias y así "pagar" los votos a costa del patrimonio natural de todos. Lugares como el Pinar de Doña, el Brazo del Este del Guadalquivir o el Complejo Endorreico de Utrera solo sirven para que los políticos de turno vayan a hacerse la foto para salir en los medios y hacer creer a las masas que se preocupan, pero la realidad es que los que conocemos y llevamos estudiando las zonas durante mucho tiempo sabemos que el abandono es tan evidente como la regresión de dichos parajes.
A pesar de todos estos problemas, la vida se abre paso como puede, sobreviviendo al desinterés de los ególatras que no hacen nada ni dejan hacer, a la sobreexplotación agrícola y a la caza.
Los carnívoros son un grupo de animales que se dejan ver poco pero que si sabemos "leer" el campo, podremos confirmar su presencia basándonos en los diferentes rastros que dejan (huellas, excrementos, madrigueras, etc). Son tan esquivos que hasta los que dicen ser más de campo, ignoran que convivan con estas "alimañas" (como muchos los llaman) y es eso seguramente los que les ha permitido a estos mamíferos seguir habitando estos lugares tan inhóspitos.
Huella de nutria
Meloncillo
La nutria es un animal que lleva habitando nuestros arroyos y ríos muchos años (seguramente siempre estuvieron). Estuvo a punto de desaparecer por culpa del mal estado de nuestras masas de agua pero se vieron beneficiadas por el desastre medioambiental que supone la presencia de especies invasoras como el cangrejo rojo americano a las diferentes especies de peces dañinas para nuestros ecosistemas liberadas sin pudor ni rigor científico por parte del sector de la pesca.
Los zorros y los meloncillos son los más abundantes gracias a su versatilidad a la hora de alimentarse y de ocupar distintos biotopos.
Las ginetas y las garduñas son algo más exigentes a la hora de elegir hábitat y por eso están más localizadas en lugares que cumplen con sus exigencias.
El tejón es otro habitante desconocido de nuestros campos, más abundante de lo que se podría pensar si nos basamos solamente en observaciones directas. Sin embargo, su presencia es más que evidente cuando hacemos muestreos en zonas susceptibles de ser habitadas por el mustélido.
Huella de jabalí (registro directo)
Hasta cabras monteses y jabalíes se dejan ver de vez en cuando por nuestro término municipal buscando los lugares que un día habitaron pero que ya no existen por culpa de la destrucción humana.
Incluso se puede ver de vez en cuando (aunque no es nada habitual) ciervos y corzos solitarios buscando lugares donde instalarse.