Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta rastro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rastro. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de febrero de 2021

Huellas de meloncillo


Comparación de rastro de meloncillo (izq) con nutria (dcha)
Comparación de rastro de meloncillo (izq) con nutria (dcha)



Las huellas del meloncillo (Herpestes ichneumon) tienen un tamaño aproximado de entre 4-5 centímetros y un poco menos de ancho, si bien, en esta entrada vamos a obviar el tamaño para centrarnos en otros detalles que nos servirán para identificar las huellas del meloncillo sin necesidad de reglas ni monedas de euros. 


Normalmente nos encontramos huellas de meloncillo donde solo marcan cuatro dedos (del 2 al 5) y la almohadilla plantar. 

Los dedos son alargados, delgados, con bastante movilidad (pueden estar muy separados dependiendo de las circunstancias) y con fuertes uñas que suelen marcarse. La almohadilla es robusta, grande y asimétrica y suele marcarse bien. 





De hecho, la peculiar forma de la almohadilla, en caso de estar bien marcada, ya nos daría muchas pistas sobre el autor de la huella.
En el caso de marcarse el dedo 1, identificar la huella sería muy sencillo, ya que, este animal lo marca por debajo de la almohadilla principal, cosa que no ocurre en las huellas de otros carnívoros. De todas formas, no es habitual encontrar huellas donde se marque el dedo 1, esto solo suele ocurrir en orillas de pantanos y arroyos donde patrulla en busca de alimento. A veces, en vez del dedo 1 solo se marca la uña de éste, aunque la información es igual de válida para poder identificar al autor del rastro.

 Aunque no siempre sucede, es habitual que los meloncillos vayan acompañados de otros ejemplares, por lo que no es raro es ver rastros de dos o más ejemplares, detalle que nos puede ir dando pistas sobre el animal que ha hecho esos rastros. Además, durante sus campeos, suelen deambular si rumbo fijo, buscando alimento bajo piedras, madrigueras de conejo, restos de carroña, etcétera, por lo que los rastros que dejan suelen ser aleatorios y no presenta un rumbo concreto. 










 

viernes, 29 de noviembre de 2019

El celo del Bufo spinosus. Vida y muerte en la charca.

El 24 de noviembre de 2019, sobre las 19:00 horas, en una charca recién formada en el Parque Natural de los Alcornocales (Tarifa, Cádiz), tenía lugar la primera congregación de sapos comunes ibéricos (Bufo spinosus) con la intención de reproducirse. Lo hacían al día siguiente de las primeras lluvias otoñales, aprovechando el encharcamiento de una zona de reproducción anfibia histórica, donde se reproducen, además, el sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae), la rana común (Pelophylax perezi) o la ranita meridional (Hyla meridionalis).

Se observaron 6 parejas acopladas, 12 machos errantes, y 4 hembras solitarias (28 en total).
Los sapos estaban activos desde finales de septiembre, saliendo todas las noches a campear en busca de alimento y acercándose a las zonas de reproducción.




Al día siguiente se volvió al lugar para realizar otro conteo de sapos y parejas. El resultado fue: 3 parejas acopladas, 3 machos errantes, 1 hembra solitaria atacada en la cabeza y moribunda y al menos, restos de 12 sapos predados por, posiblemente nutria (Lutra lutra).
A pesar de que otros mustélidos como el turón (Mustela putorius), también los predan así, la nutria es la principal sospechosa, ya que habita en un río colindante y conoce bien el lugar. Estos mustélidos despellejan a los sapos con perfección para evitar el veneno de las glándulas parótidas y los evisceran para después consumirlos.


Afortunadamente, el ciclo de la vida continúa, ya que, además de haber "supervivientes", las hembras fueron predadas después de cumplir su propósito de la reproducción, llenando la zona inundada con miles de huevos que serán los encargados de perpetuar la especie.







martes, 14 de mayo de 2019

Fotos detalle de ejemplar fallecido de comadreja (Mustela nivalis)

Este ejemplar macho de comadreja fue encontrado muerto en el borde de un camino, con unas heridas de muerte totalmente compatibles a un ataque de otro ejemplar de la misma especie, posiblemente en una lucha territorial entre ambos, ya que el ejemplar fallecido presenta sangre en sus colmillos, señal de haberse defendido. Aprovechamos esta muerte natural para hacerle algunas fotos detalle a pies, manos y otras partes de tan esquivo animal.







Manos

Pie derecho


Pies

Pies