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sábado, 25 de julio de 2020

Sobreexplotación ganadera + pésima gestión cinegética = Zoonosis


La sobreexplotación ganadera y la pésima gestión cinegética, nos deja imágenes como éstas en Parques Naturales como el de Los Alcornocales o el Estrecho (Cádiz). Un grupo de ciervos pasta tranquilamente rodeado de ganado doméstico, con el consiguiente riesgo de transmisión de zoonosis.
En Andalucía entera se estimaba en 2018 una población de ciervos de unos 250.000 ejemplares. En ese mismo año, el número de ganado bovino y equino solo en la provincia de Cádiz era de más 200.000.


 En otros lugares como Extremadura, ya tuvieron que sacrificarse cientos de cabezas de ganado debido a esta problemática provocada por la mala gestión cinegética y ganadera y que afecta directamente al medio natural que es patrimonio de todos y generando gastos millonarios para subsanar estos atentados ecológicos y contra la salud pública.



A estos problemas que afectan a la salud de las personas se unen los que afectan al medio ambiente, como son la contaminación de acuíferos, la degradación del suelo y la destrucción de la cobertura vegetal, entre otros.

viernes, 24 de enero de 2020

Primeras cópulas de Pelodytes ibericus en 2020

Las últimas lluvias de 2019 en el Parque Natural del Estrecho fueron a finales de noviembre y estimularon el celo de los sapillos moteados, haciendo que copularan y pusieran huevos. Desde entonces, permanecían en los alrededores de las charcas esperando nuevas lluvias que les permitieran seguir con su labor reproductora, viendo cómo estas charcas se secaban, llevándose consigo la mayor parte de los renacuajos resultantes de las puestas de noviembre.
Las primeras lluvias de 2020 (las segundas de la temporada reproductora) se han hecho esperar hasta el último tercio del mes y han sido lo suficientemente abundantes como para volver a llenar las charcas que estaban a punto de perderse, salvando así la vida de las larvas supervivientes de las puestas anteriores.
Numerosos machos cantan desde la orilla de las charcas, escondidos bajo piedras, dentro de tubos de drenaje y evacuación de aguas (para aumentar la resonancia de su canto), desde dentro del agua e incluso desde debajo del agua. Se escuchan cientos por todo el campo y se observan decenas, la mayoría cerca o dentro de la charca principal. Otros cantan en los pequeños charcos formados por las huellas del ganado doméstico del lugar y otros simplemente permanecen en sus refugios.
Se observa una cópula de unos ocho machos con al menos una hembra. También se observa una puesta actual y renacuajos con 2 meses de edad, algunos en avanzado estado de desarrollo, observándose los miembros posteriores ya formados en algunos ejemplares.

Esperemos que las lluvias se mantengan durante más tiempo y doten a las charcas y arroyos de la cantidad de agua suficiente para que estos necesarios animales completen su ciclo vital, así como el resto de anfibios, tan necesitados en estos tiempos, de charcas que reúnan las condiciones óptimas para su reproducción.









viernes, 29 de noviembre de 2019

El celo del Bufo spinosus. Vida y muerte en la charca.

El 24 de noviembre de 2019, sobre las 19:00 horas, en una charca recién formada en el Parque Natural de los Alcornocales (Tarifa, Cádiz), tenía lugar la primera congregación de sapos comunes ibéricos (Bufo spinosus) con la intención de reproducirse. Lo hacían al día siguiente de las primeras lluvias otoñales, aprovechando el encharcamiento de una zona de reproducción anfibia histórica, donde se reproducen, además, el sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae), la rana común (Pelophylax perezi) o la ranita meridional (Hyla meridionalis).

Se observaron 6 parejas acopladas, 12 machos errantes, y 4 hembras solitarias (28 en total).
Los sapos estaban activos desde finales de septiembre, saliendo todas las noches a campear en busca de alimento y acercándose a las zonas de reproducción.




Al día siguiente se volvió al lugar para realizar otro conteo de sapos y parejas. El resultado fue: 3 parejas acopladas, 3 machos errantes, 1 hembra solitaria atacada en la cabeza y moribunda y al menos, restos de 12 sapos predados por, posiblemente nutria (Lutra lutra).
A pesar de que otros mustélidos como el turón (Mustela putorius), también los predan así, la nutria es la principal sospechosa, ya que habita en un río colindante y conoce bien el lugar. Estos mustélidos despellejan a los sapos con perfección para evitar el veneno de las glándulas parótidas y los evisceran para después consumirlos.


Afortunadamente, el ciclo de la vida continúa, ya que, además de haber "supervivientes", las hembras fueron predadas después de cumplir su propósito de la reproducción, llenando la zona inundada con miles de huevos que serán los encargados de perpetuar la especie.